Porque es bueno ser un conejillo de Indias Americanas

conejillo de indias

Ser parte de la minoría puede ser malo para la salud. No solo son los latinos más susceptibles a adquirir ciertas enfermedades como el cáncer y la diabetes, pero además están mal representados en los estudios clínicos en los que se desarrollan las terapias para los males más difíciles de tratar. Sin lugar a dudas vivimos en un presente afortunado en el cual  hay disponibles herramientas para el tratamiento, prevención e incluso la cura para las enfermedades y condiciones más comunes – y las más raras también. Sin embargo, todos esos milagros médicos – desde la humilde aspirina hasta la más complicada cirugía – no tienen nada de milagroso. De hecho, tomaron años de arduo trabajo y son aprobados tras muchas pruebas – y muchos errores.

El primer paso para determinar si un nuevo descubrimiento puede mejorar o prevenir una condición es ponerlo a prueba en el laboratorio; primero en células y luego en animales – usualmente ratones o simios. Si estos preliminares son exitosos, los científicos pueden empezar a hacer pruebas en humanos – voluntarios escogidos aleatoriamente. Estos voluntarios se dividen en grupos; un grupo recibe el nuevo tratamiento mientras otro grupo recibe el tratamiento tradicional, o un placebo. Los resultados se comparan, y dependiendo de ellos se avanza a pruebas con grupos más grandes, y así sucesivamente. La meta de estos estudios es establecer la eficacia y seguridad del nuevo producto, así como sus posibles efectos secundarios.

Los resultados de un estudio clínico son aplicables al mismo tipo de gente que participo en ellos. Si la muestra estaba compuesta por mujeres entre los 40 y 60 años, entonces los resultados se pueden aplicar (por supuesto con excepciones) a todas las personas de sexo femenino entre esas edades – hayan o no participado en el estudio – mas no a toda la población en general, por ejemplo niños entre los 5 y 10 años. Así las cosas, un estudio en el que no hayan participado latinos les resulta muy poco útil a los mismos ya que no se sabe el efecto que el tratamiento podría tener en ellos. Se ha comprobado que tratamientos para la depresión, la enfermedad cardiaca y el asma tienen diferentes efectos para gente de diferentes etnias y razas. Lo que es más, cuando se examinaron más específicamente tratamientos para el asma, se encontró que algunos no eran tan eficaces para los puertorriqueños como lo fueron para otros.

Pareciese que para la mayoría de investigadores todos los días son un día sin mexicanos (o cubanos, o argentinos, o costarricenses), a pesar que los latinos tienen tasas más altas de enfermedad. El cáncer es la principal causa de muerte en los latinos y cuenta con más de 120.000 ensayos clínicos activos, sin embargo, sólo 2.5% de los participantes son latinos. Para enfermedades y condiciones menos comunes, la participación puede ser incluso menor. Esto puede tener serias repercusiones, ya que lo que es bueno para el ganso no es necesariamente bueno para la gansa – como dirían nuestros hermanos anglosajones. En otras palabras, un tratamiento que es beneficioso para americanos caucásicos podría de hechor ser perjudicial para los miembros de la población latina.

Lamentablemente, los latinos a menudo enfrentan barreras a la hora de participar en estudios clínicos. Una encuesta revelo que el 75% de los latinos dijeron que tomarían parte en un ensayo clínico si su doctor se los recomendara. Por otra parte, el 70% de los médicos no hablan con sus pacientes acerca de este tema, por lo que depende de los pacientes el solicitar esa información. Si usted está enfermo y quiere contribuir al avance del tratamiento de su enfermedad o si está sano y desea hacer algo por un ser querido – o simplemente ayudar a una causa noble, con el aliciente de monitorear más de cerca su salud en general – puede preguntar a su médico acerca de los ensayos para los que podría calificar. También puede investigar por cuenta propia a través de ClinicalTrials.gov, CenterWatch.com o ciscrp.org.

Los latinos representan actualmente el 17% de la población en los Estados Unidos, pero sólo el 1% de los participantes en ensayos clínicos. Hay dos caminos para cambiar eso. Uno es esperar a que los latinos gradualmente pasen de ser la minoría a ser la mayoría, lo cual todavía va a tomar un tiempo; o tomar acción y exigir que los latinos sean tomados en cuenta en la investigación científica.